Los bancos de datos basados en estudios poblacionales de pacientes con ictus han sido fundamentales en el avance del conocimiento sobre la epidemiología, la clínica y el pronóstico de las enfermedades vasculares cerebrales. Los registros prospectivos hospitalarios comunitarios, con frecuencia multiinstitucionales, se han desarrollado en diversos paises en los últimos 15 años. El primero de ellos, creado en la universidad de Harvard, incorporó técnicas diagnósticas como la TC craneal y la angiografía, incrementando el porcentaje de diagnósticos correctos y reconociendo las lagunas como una nueva categoría de infarto cerebral. Diez años más tarde, en 1988, con la incorporación de otros centros hospitalarios, se describieron los datos demográficos, tipo de ictus, factores de riesgo cardiovascular, examen neurológico y evolución intrahospitalaria en una cohorte de 1.805 pacientes ingresados por un ictus agudo(2). Paralelamente aparecieron otros dos registros, uno comunitario(3) que estudió los factores determinantes de la mortalidad en el primer año después del ictus, y otro en Lausanne(4) que ha ofrecido en los últimos años multitud de datos sobre la correlación entre los hallazgos clínicos, diagnóstico etiológico y localización del ictus en base a los resultados de la TC craneal y de la ultrasonografía.
Los numerosos bancos de datos de ictus desarrollados posteriormente han permitido establecer comparaciones geográficas, aumentar el conocimiento sobre los infartos silentes, identificar factores de riesgo como la fibrilación auricular, el consumo agudo de alcohol como factor precipitante, y la importancia de las concentraciones iniciales de glucosa plasmática, o recientemente la hipertermia en el pronóstico del infarto cerebral.
En España son escasas las series de pacientes con patologia vascular cerebral que han sido comunicadas, y al no seguir una metodologla común, no es posible conocer, entre otros resultados, el impacto que han tenido los cambios en el tratamiento del ictus, ni tampoco establecer comparaciones geográficas. En los últimos años solo se ha publicado una amplia serie de pacientes estudiados con TC y/o RM craneal(5). En ella se utilizó un registro recomendado por el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN en 1987, un modelo no computerizado y simple que no permitia la reunificación de los registros obtenidos en los diferentes hospitales(6).
El reconocimiento de nuevos factores precipitantes y de riesgo, la incorporación de nuevas técnicas diagnósticas, y la redefinición de los tipos de ictus en los últimos 5 años, obligan a la utilización de bancos de datos más complejos en su estructura, aunque no en su funcionamiento. En nuestro país era necesario la creación de un modelo diseñado consensuadamente por especialistas en enfermedades vasculares cerebrales, pare poder ser aceptado y utilizado de forma unitaria en sodas las Unidades de Neurología del Estado español.
El Grupo de Estudio de las Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología ha elaborado, en colaboración con el Departamento de Informática y Matemática Aplicada de la Universitat de Girona, un banco de datos informatizado, BADISEN, que utiliza un lenguaje clínico común, y que permite la reunificación y el análisis del conjunto de registros que serán cumplimentados localmente, en cada uno de los hospitales participantes. BADISEN ha sido ya utilizado y probado por la comisión redactora, y en breve será distribuido de acuerdo con la normativa que ha redactado el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN.
Sección de Neurología
Hospital de Girona Doctor Josep Trueta